En cada visita, tratamos que sean los niños los que descubran la información. Por ello, las preguntas que hacen los alumnos, las resuelven ellos mismos. Os dejamos esta anécdota que surgió en el Museo del Prado de Madrid viendo ‘Las Lanzas‘ de Velázquez. Todo comenzó con una pregunta de un alumno de 5º de primaria:

Alumno 1: ¿Cómo conseguía Velázquez pintar la parte de arriba de un cuadro tan grande?
Guía Aprendeaver: ¡Buena pregunta!, ¿cómo se os ocurre que podría hacerlo?
Alumno 2: Primero pinta por abajo y cuando está terminado lo da la vuelta y ya del revés rellena lo que le queda.
Alumno 3: Yo creo que sujetaría una cuerda muy fuerte en el techo y subiría para pintar las partes más altas.
Alumno 4: ¡Hala! ¡Cómo va a ser eso! No puede ser, será como un columpio y lo va moviendo de un lado a otro para pintar.
Guía Aprendeaver: Tened en cuenta que tenía sólo 2 manos y sujetaba una paleta y un pincel…
Alumno 5: Yo creo que colocando el cuadro en el suelo y dando vueltas alrededor llegaría a poder pintar hasta el centro.
Guía Aprendeaver: Os doy una idea y me decís lo que os parece. ¿Cómo cambiarias una bombilla que está en el techo?
Alumno 5: Con una escalera.
Guía Aprendeaver: ¿Y si tengo dos escaleras y una tabla que apoyo cada extremo en los peldaños? algo parecido a un andamio… A ver, ¿qué os cuadra como respuesta más posible?
Alumnos a coro: ¡El columpio!, ¡el columpio!

El profe mira sonriendo al guía, el vigilante de sala apenas aguanta la risa. El guía interviene y somete la respuesta a votación. Gana el columpio hasta que un alumno empieza a argumentar. Dice que tendría que pintar súper rápido y que es imposible. Entonces la votación va cambiando de elección hasta que unánimemente concluyen que el andamio era lo más útil.